17 abril 2024

Juan Francisco Chans Fariña (Gijón 1975- 03/04/2016)

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A los 11 años fue uno de los destacados en un torneo de ajedrez que se disputó en su barrio La Calzada. El organizador era Alberto Hevia monitor que ha ilusionado a docenas de niños por el deporte de las 64 casillas.

Fue uno de los asiduos de las clases de Hevia durante 2 años y pronto se convirtió en uno de los mejores infantiles del ajedrez gijonés. Se clasificaba, año tras año, para la fase final de los juegos deportivos del Principado (Trofeo Román Torán).

Se hizo socio del Ateneo Obrero de Gijón, club al que sería fiel durante toda su vida, defendiendo sus colores durante más de 25 años en multitud de torneos de ajedrez.

En su juego destacaba: la concentración, el cálculo, la estrategia, los recursos defensivos… Era un “obrero” del tablero. Fruto de su esfuerzo y de sus resultados, en 2002 la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) publicó su listado periódico donde salía Juan Francisco Chans con 2111 puntos de ELO.

Era un jugador asiduo a los torneos disputados en Asturias, entre ellos participó en el anual campeonato Social de su club, a cuyo podio logró ascender en 3 ocasiones: 2o en 2002 y 2008 y 3o en 2010.

Su estilo era luchador y competitivo, destacando su habilidad en los apuros de tiempo (más de una vez dio mate al rival con tan sólo 1 segundo de perder por tiempo).

Tenía el título de árbitro y monitor regional, también logró el título de Administrativo y logró ejercer como tal en varias ocasiones.

Su último torneo fue el campeonato de Asturias Individual en Soto del Barco en otoño de 2015, logró mantenerse en la categoría de plata. En navidades cayó y rompió la cadera y tuvieron que operarle.

Pese a estar inscrito en el Campeonato de Asturias por equipos que actualmente se celebra no pudo debutar al ser lenta su recuperación de la intervención quirúrgica.

El domingo 3 de Abril de 2016 le sorprendió un fulminante infarto, nos deja su legado: casi 1000 partidas disputadas desde finales de los años 80.

Chans, que así se le conocía en el mundillo del ajedrez, era cordial, amable. Buen conversador y compañero.

Los que compartimos con él tantas horas de análisis, viajes, torneos, charlas, cafés… le echaremos mucho de menos.

Descansa en paz, amigo ajedrecista algún día esperamos reunirnos contigo y continuar disfrutando del ajedrez en tu compañía.