Ajedrez en los escritos de Jovellanos.

Siendo de interés para esta comisión todo dato histórico referente a nuestro ajedrez, decidimos averiguar si el insigne gijonés, político sin igual y escritor eminente, D Baltasar Melchor Gaspar de Jovellanos, contaba entre su abundante literatura con alguna referencia al ajedrez. Nuestras pesquisas nos llevaron a tomar contacto con el Foro Jovellanos, institución que guarda y estudia la documentación y la figura de este  gijonés ilustre.  Tal como nos comunicaron, las referencias al juego de Caissa en  sus libros son muy escasas, aunque como se puede comprobar en ellas, en su entorno próximo si se jugaba al ajedrez.

En los textos de Jovellanos se cita escuetamente el juego en el Diario y en la Memoria sobre las diversiones. Veamos.

 En su Diario del  8 y 16 de febrero de 1795 alude a este juego
indirectamente.

Domingo, 8.- Nordeste fresco. Prepáranse a salir varios barcos, entre ellos
nuestro correo inglés, que nos dejó inundados de géneros de algodón. Al
teatro: se trabaja mucho y hace poco. El párroco dispensó el día. Se coloca el telón interior, que es de admirable efecto, aunque fuera mejor si combinase el color y tamaño de la arquitectura de los bastidores. Ensayos a medio hacer. Cañonazo de leva para la salida del correo. Mañana alegre. Tarde al teatro, con menos adelantamiento. No se puede sufrir la importunidad de las gentes, que
quieren verlo y estar en todo. Arce dice muy bien sus versos, y se ensaya en el drama la escena militar, que será graciosa. A casa.

Quirós y Pedrayes juegan el ajedrez, y con Le Gueu. El primero dice que tuvo orden de entregar los planos del canal al sustituto de Casado; está hecho; enviados a la corte los lavados, que aún no vio el ministro;
que el edificio para la sierra de Cádiz falseó; que Casado propuso tres lugares para volver sobre él: caño del Trocadero, puente de Zuazo, ….; todos se desecharon; eligió otro, cercano a la nueva San Carlos; que vendrá este verano. Peñalba, Velarde mayor. Breve lectura en Gillies. Se empieza a leer el Elogio de Ricardos.

Lunes, 16.- Sigue el mal tiempo; se va el regente y los suyos, y muchos
forasteros; se suspende el certamen y el baile; este será mañana, y celebrará a
Santa Gertrudis. Mejora el tiempo. Paseo con Vega  y San Miguel, sobre reforma de estudios, que desean; el primero tiene todas las obras de Mably, incluso los Derechos del ciudadano 746.

No llega el correo. En casa por la noche; mi hermano y Pedrayes juegan
ajedrez. Primer día de chimenea.

Se reúne la antigua tertulia. Lectura en Gil Blas.

«Memoria sobre las diversiones públicas» (1790). T. 12 OO.CC.

Juegos privados

Por último, el siglo XIII nos ofrece abundantes testimonios de todas las
recreaciones públicas y privadas que se conocieron después hasta los Reyes
Católicos. En él hay memoria de los juegos de ajedrez y damas, que menciona
la Historia de Ultramar con los nombres de escaques y de tablas. La hay de
los juegos de pelota, de tejuelo, de dados, y otros diferentes que citan las
leyes de Partida, y prueban que la nobleza y pueblo se iban aficionando a
diversiones más sedentarias, y que si aquélla cazaba menos, éste no
necesitaba salir en romería para solazarse.

…/…

Casas de conversación

Hace también gran falta en nuestras ciudades el establecimiento de cafés o
casas públicas de conversación y diversión cotidiana, que arreglados con
buena policía, son un refugio para aquella porción de gente ociosa, que,
como suele decirse, busca a todas horas donde matar el tiempo. Los juegos
sedentarios y lícitos de naipes, ajedrez, damas y chaquete; los de útil
ejercicio, como trucos y billar; la lectura de papeles públicos y
periódicos; las conversaciones instructivas y de interés general, no sólo
ofrecen un honesto entretenimiento a muchas personas de juicio y probidad en
horas que son perdidas para el trabajo, sino que instruyen también a aquella
porción de jóvenes que, descuidados en sus familias, reciben su educación
fuera de casa, o, como se dice vulgarmente, en el mundo.

De momento no se han encontrado más datos, esperemos que en un futuro los podamos ampliar.

Queremos dar las gracias al Foro Jovellanos por su inestimable colaboración, sin ellos no hubiese sido posible este artículo. 

Fundación de la FEDA

«La afición al noble juego, y buena prueba es que hay ya cuatro Sociedades legalmente constituídas en España. El Club Ajedrecista en Barcelona, El Grupo Ajedrecista del Ateneo Obrero en Gijón, La Sociedad de Ajedrez en Murcia, y el Grupo Ajedrecísta de Zaragoza han tomado la iniciativa para formar la Federación Ajedrecista Española con domicilio social en Zaragoza, desde el 15 de octubre, en el local del indicado Grupo Ajedrecista, indicándose para presidente al general D. Esteban Puig y para otro cargo en la directiva el célebre problemista doctor D. Valentín Martín. La Asamblea constitutiva se celebrará en febrero próximo en Zaragoza para la aprobación definitiva de los estatutos».
Periódico El Globo 1923.01.08

Historia del ajedrez en Avilés ( 1 )

Extraido de Notichess

Apuntes para una historia del ajedrez en España
Historia del ajedrez en Avilés ( 1 )
Por Albert Montalbán Ferré

La historia del ajedrez en España, desde sus orígenes a nuestros días, merece una pluma más capaz y un esfuerzo mayor que lo que se manifiesta en estos apuntes. Pero entiendo que algo hay que hacer por escribir sobre nuestros orígenes, y por difundir lo que otros han investigado y escrito, y divulgarlo y que otros lo conozcan, y que este conocimiento logre enraizar en otros corazones que hagan nuevos esfuerzos y, quizás algún día, podamos tener los españoles una buena historia integral de nuestro amado juego en nuestra tierra.

En «La Voz de Avilés», el año pasado, escribió Ramón Baragaño una loable investigación sobre la historia del ajedrez en Avilés; y el trabajo me ha traído gratísimos recuerdos sobre algunos de mis viajes a Asturias, prendado mi corazón para siempre con sus aires y colores. Lo cito literalmente a Baragaño en esta primera entrega, e incluso algún matiz, aquí o allá, para completar datos e imágenes del recuerdo…

Dice Baragaño: «No está claro el origen del juego del ajedrez, que se pierde en las brumas de la historia antigua. De procedencia oriental, en su forma hoy conocida parece que ya se practicaba en la India hacia el siglo V. De allí pasó a Persia, donde lo adoptaron los árabes, quienes fueron los divulgadores del ajedrez en occidente. Uno de los países donde primero y más a fondo se divulgó fue en España a raíz de la invasión musulmana del siglo VIII. Basándose en la traducción de viejos tratadistas árabes surgió el «Libro de ajedrez, dados y tablas», publicado por el rey Alfonso X el Sabio en 1283. Durante el Renacimiento el ajedrez fue adquiriendo mayor auge y se empezaron a organizar certámenes, de los que se sabe que uno de los primeros fue el celebrado en Madrid en 1588. En aquellos tiempos el juego se practicaba entre la nobleza y las clases poderosas, y sólo a partir de finales del siglo XVIII comienza a hacerse popular entre las clases modestas.

Para escribir la historia del ajedrez en Avilés hay que recurrir a dos breves pero muy valiosos artículos de Julio García Quevedo y Rodrigo Campa París, publicados en 1951, a algunas noticias sueltas de la «Gran Enciclopedia Asturiana» y los recuerdos y la buena memoria de mi amigo Manuel Campa, conocido popularmente como Manolo el de El Modelo, sobrino de Rodrigo Campa y testigo, siendo un chiquillo, de muchas de las partidas históricas.

Calle de la Muralla
Calle de la Muralla, con el Café Colón a la derecha
y enfrente, la terraza del Casino.

Según el ya citado Julio García Quevedo, que fue cronista oficial de Avilés, en los últimos años del siglo XIX, en el café El Universal, situado en el número 1 de la calle de la Muralla se jugaba al dominó, al billar, a las damas, al tute y sólo de cuando en cuando al ajedrez. En ocasiones Álvaro Martínez Ruiz (tío de los Azcárraga), malogrado estudiante de matemáticas, se embebía en resolver alguna complicada jugada de dicho juego. Él fue quien enseñó los rudimentos del ajedrez a García Quevedo, gran aficionado.

Julio García Quevedo
Julio García Quevedo

En la Sociedad Obrera Industrial (el Obrero, como se la llamaba popularmente) también se practicaba el juego del ajedrez y por allí apareció un día, según recuerda García Quevedo, Andrés Fernández Pozo, regente de la farmacia de Prendes, que fue el verdadero introductor del ajedrez en Avilés. Se suscribió a revistas especializadas, organizó partidas y formó un equipo de buenos jugadores: Álvaro F. Balsera, Francisco Galé, Serafín Álvarez, Fernando y Alberto Carreño, Servando y José María Solís, Juan Menéndez de la Campa y los fotógrafos Jesús Ibarra y Manuel García Alonso. Se mantuvieron partidas por correspondencia con el Ateneo Obrero de Gijón, principal centro ajedrecístico en Asturias, con el Círculo de Bellas Artes y el Centro del Ejército y la Armada de Madrid, entre otros.

Andrés Fernández Pozo
Andrés Fernández Pozo

Andrés Fernández Pozo fue el más destacado ajedrecista asturiano del siglo XIX. Nació en Matanzas (Cuba) el 10 de octubre de 1845, de padres españoles. Estudió Farmacia en la Universidad de Madrid y ejerció la profesión en Filipinas, Gijón y Avilés. En 1888 obtuvo el segundo premio en el I Torneo Español por Correspondencia. Fundó el Círculo de Ajedrez de Avilés, del cual fue presidente honorario. Notable publicista, realizó una gran labor en pro de la divulgación de este juego en diversas revistas extranjeras y en el diario «El Noroeste», de Gijón, lo que le valió renombre internacional. Poseía una de las más importantes bibliotecas especializadas en ajedrez de España.

En 1910 existían en la villa avilesina dos sociedades con grupos importantes de ajedrecistas: el Casino y el Círculo Industrial. Ese mismo año se enfrentaron en un torneo a dos partidas que duraron varios meses. El enfrentamiento estuvo muy bien organizado, se redactó un reglamento previo aprobado por ambos contendientes y actuó como árbitro Andrés Fernández Pozo, la personalidad de más prestigio en el mundo del ajedrez asturiano. Las partidas se jugaron en modalidad postal y se publicaron en «El Noroeste» durante todo el tiempo que duraron.

Es curiosa la noticia que proporciona Julio García Quevedo sobre las partidas por correspondencia que se celebraron en los años de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), ya que los «censores madrileños prohibieron las postales con clave para reseñar las jugadas, temiendo hubiese gato encerrado para alguno de los beligerantes. Por esa razón las partidas quedaron malogradas». El avilesino Juan Menéndez de la Campa llegó a jugar contra el campeón de Aragón y contra el campeón de España (Rodríguez Santamaría), lo que da fe del buen nivel que había entonces en Avilés.


Real Club Astur de Regatas de Gijón.
Primer pabellón de Santa Catalina, inaugurado en 1915.

En 1920 se celebró el que puede ser considerado primer Campeonato de Asturias (aunque sin carácter oficial), organizado por el Real Club Astur de Regatas de Gijón. El vencedor fue el ingeniero avilesino Serafín Álvarez, que acudía en representación del Casino y que venció en once de las doce partidas jugadas. Otro jugador destacado era Wenceslao Carreño. La Peña Ajedrecística, por discrepancias con la junta directiva del entonces llamado Círculo Industrial y de Sport, pasó a tener su sede en el Casino. El altillo del Café Colón acogió también a buen número de aficionados y allí se celebraron grandes partidas de ajedrez.

La vieja fotografía que se adjunta sobre los pioneros de este juego en Avilés es un documento notable, ya que en ella figuran, de izquierda a derecha, Fernando Carreño, Julio García Quevedo, Francisco Galé, Juan Menéndez de la Campa, Servando Solís y los fotógrafos Jesús Ibarra y Manuel G. Alonso, y está tomada en el estudio de este último, situado en el parque de Las Meanas».

Ojalá que estas notas sirvan para que nosotros, ajedrecistas españoles, no seamos como náufragos, alejados de nuestras raíces en el globalizado mar del ajedrez actual. Como dice Guillermo Pando, en su apreciado «Manual de Avilés para Náufragos y Supervivientes»:

«El Náufrago entra en El Cafetón y echa un trago para intentar ahogar las penas. Debe ir a puerto, así que baja La Ferrería tambaleándose entre los soportales y la calle. Un viento cargado de mar le indica una posible salida, cierra los ojos y se deja guiar. Ese aire le trae recuerdos, nombres propios, fechas que se confunden, pequeños naufragios y grandes hazañas bélicas en alta mar…»

Albert Montalbán Ferré
Sitges, Catalunya, 28.02.2011

Breve Historia del Ajedrez en Avilés

* Autor: Ramón Baragaño*, escritor e investigador.
Extraido de la web Vivir Asturias

No está claro el origen del juego del ajedrez, que se pierde en las brumas de la historia antigua. De procedencia oriental, en su forma hoy conocida parece que ya se practicaba en la India hacia el siglo V. De allí pasó a Persia, donde lo adoptaron los árabes, quienes fueron los divulgadores del ajedrez en occidente. Uno de los países donde primero y más a fondo se divulgó fue en España a raíz de la invasión musulmana del siglo VIII. Basándose en la traducción de viejos tratadistas árabes surgió el ‘Libro de ajedrez, dados y tablas’, publicado por el rey Alfonso X el Sabio en 1283. Durante el Renacimiento el ajedrez fue adquiriendo mayor auge y se empezaron a organizar certámenes, de los que se sabe que uno de los primeros fue el celebrado en Madrid en 1588. En aquellos tiempos el juego se practicaba entre la nobleza y las clases poderosas, y sólo a partir de finales del siglo XVIII comienza a hacerse popular entre las clases modestas.

Para escribir la historia del ajedrez en Avilés hay que recurrir a dos breves pero muy valiosos artículos de Julio García Quevedo y Rodrigo Campa París, publicados en 1951, a algunas noticias sueltas de la ‘Gran Enciclopedia Asturiana’ y los recuerdos y la buena memoria de mi amigo Manuel Campa, conocido popularmente como Manolo el de El Modelo, sobrino de Rodrigo Campa y testigo, siendo un chiquillo, de muchas de las partidas históricas.

Según el ya citado Julio García Quevedo, que fue cronista oficial de Avilés, en los últimos años del siglo XIX, en el café El Universal, situado en el número 1 de la calle de la Muralla se jugaba al dominó, al billar, a las damas, al tute y sólo de cuando en cuando al ajedrez. En ocasiones Álvaro Martínez Ruiz (tío de los Azcárraga), malogrado estudiante de matemáticas, se embebía en resolver alguna complicada jugada de dicho juego. Él fue quien enseñó los rudimentos del ajedrez a García Quevedo, gran aficionado. En la Sociedad Obrera Industrial (el Obrero, como se la llamaba popularmente) también se practicaba el juego del ajedrez y por allí apareció un día, según recuerda García Quevedo, Andrés Fernández Pozo, regente de la farmacia de Prendes, que fue el verdadero introductor del ajedrez en Avilés. Se suscribió a revistas especializadas, organizó partidas y formó un equipo de buenos jugadores: Álvaro F. Balsera, Francisco Galé, Serafín Álvarez, Fernando y Alberto Carreño, Servando y José María Solís, Juan Menéndez de la Campa y los fotógrafos Jesús Ibarra y Manuel García Alonso. Se mantuvieron partidas por correspondencia con el Ateneo Obrero de Gijón, principal centro ajedrecístico en Asturias, con el Círculo de Bellas Artes y el Centro del Ejército y la Armada de Madrid, entre otros.

Andrés Fernández Pozo fue el más destacado ajedrecista asturiano del siglo XIX. Nació en Matanzas (Cuba) el 10 de octubre de 1845, de padres españoles. Estudió Farmacia en la Universidad de Madrid y ejerció la profesión en Filipinas, Gijón y Avilés. En 1888 obtuvo el segundo premio en el I Torneo Español por Correspondencia. Fundó el Círculo de Ajedrez de Avilés, del cual fue presidente honorario. Notable publicista, realizó una gran labor en pro de la divulgación de este juego en diversas revistas extranjeras y en el diario «El Noroeste», de Gijón, lo que le valió renombre internacional. Poseía una de las más importantes bibliotecas especializadas en ajedrez de España.

En 1910 existían en la villa avilesina dos sociedades con grupos importantes de ajedrecistas: el Casino y el Círculo Industrial. Ese mismo año se enfrentaron en un torneo a dos partidas que duraron varios meses. El enfrentamiento estuvo muy bien organizado, se redactó un reglamento previo aprobado por ambos contendientes y actuó como árbitro Andrés Fernández Pozo, la personalidad de más prestigio en el mundo del ajedrez asturiano. Las partidas se jugaron en modalidad postal y se publicaron en ‘El Noroeste’ durante todo el tiempo que duraron.

Es curiosa la noticia que proporciona Julio García Quevedo sobre las partidas por correspondencia que se celebraron en los años de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), ya que los «censores madrileños prohibieron las postales con clave para reseñar las jugadas, temiendo hubiese gato encerrado para alguno de los beligerantes. Por esa razón las partidas quedaron malogradas». El avilesino Juan Menéndez de la Campa llegó a jugar contra el campeón de Aragón y contra el campeón de España (Rodríguez Santamaría), lo que da fe del buen nivel que había entonces en Avilés.

En 1920 se celebró el que puede ser considerado primer Campeonato de Asturias (aunque sin carácter oficial), organizado por el Real Club Astur de Regatas de Gijón. El vencedor fue el ingeniero avilesino Serafín Álvarez, que acudía en representación del Casino y que venció en once de las doce partidas jugadas. Otro jugador destacado era Wenceslao Carreño. La Peña Ajedrecística, por discrepancias con la junta directiva del entonces llamado Círculo Industrial y de Sport, pasó a tener su sede en el Casino. El altillo del Café Colón acogió también a buen número de aficionados y allí se celebraron grandes partidas de ajedrez.

La vieja fotografía que se adjunta sobre los pioneros de este juego en Avilés es un documento notable, ya que en ella figuran, de izquierda a derecha, Fernando Carreño, Julio García Quevedo, Francisco Galé, Juan Menéndez de la Campa, Servando Solís y los fotógrafos Jesús Ibarra y Manuel G. Alonso, y está tomada en el estudio de este último, situado en el parque de Las Meanas.

El 24 de junio de 1922, en el Círculo Mercantil de Gijón, realizó una exhibición de doce partidas simultáneas a la ciega Alexander Alekhine, que más tarde iba a ser campeón del mundo. De las doce partidas ganó diez y empató dos, una de éstas la que empezó Cayo Muñiz Balbuena, médico de Pravia, y terminó el ingeniero avilesino Serafín Álvarez. En 1934 visitó Avilés el campeón de Francia Aristide Gromer, que jugó, en el altillo del Café Colón, unas partidas simultáneas en las que participaron conocidos jugadores avilesinos como Aladino Álvarez, Rodrigo Campa, Juan Menéndez, Alberto Carreño y otros.

En los últimos meses de ese mismo año 1934 se inició el campeonato local, en el que participaron dieciséis jugadores y cuyo primer puesto fue para Antonio Arias Sampedro, que revalidó su título de campeón de Avilés en el torneo de 1935. La Guerra Civil de 1936-1939 interrumpió la competición, que se reanudó a finales de 1941, resultando vencedor Rodrigo Campa París, quien ganó también en 1942. Al año siguiente venció Juan Menéndez Pereda; en 1944, Aladino Álvarez (Aladino el Relojero); en 1945 y 1946, Luis Arias Menéndez; en 1947, Aladino Álvarez; en 1948, Ramón Rodríguez; y en 1949, de nuevo Aladino Álvarez.

En noviembre de 1943 tuvo lugar un suceso de enorme relevancia para la historia del ajedrez en Avilés, ya que visitó la villa Alexander Alekhine (Moscú, 1892 – Estoril, Portugal, 1946), que en 1927 se había proclamado campeón del mundo al derrotar al cubano José Raúl Capablanca. Nacionalizado francés, fue, además de un extraordinario jugador, un gran teórico y tratadista del ajedrez. Durante su estancia en Avilés, el gran ajedrecista de origen ruso jugó una partida con Rodrigo Campa París, con el que aparece, junto con Luis Álvarez Campa y Luis Caso de los Cobos, en una histórica fotografía (de no muy buena calidad) que ilustra este artículo.

La figura local clave de esa época dorada es la de Rodrigo Campa París (Avilés, 1912-1994), que regentaba, con su hermano Armando, la conocida sombrerería y camisería El Modelo, en la calle de la Cámara, fundada por el padre de ambos. A la muerte de Armando, siguió al frente del establecimiento con su joven sobrino Manuel Campa. Buen jugador, Rodrigo reunió una gran biblioteca especializada, fue tratadista y uno de los grandes impulsores del ajedrez en Avilés, ya que organizó numerosas partidas y certámenes, tales como los dos únicos torneos internacionales que se celebraron en la villa avilesina. Los jugadores locales de ajedrez más destacados fueron seguramente Aladino Álvarez Suárez (Aladino el Relojero), que quedó subcampeón en los campeonatos de Asturias de 1943 y 1945, y Luis Arias Menéndez.

Avilés, que por aquel tiempo era una pequeña potencia en este juego, convocó en 1947 el I Torneo Internacional de Ajedrez, para el que se nombró una comisión organizadora formada por Rodrigo Campa París, Luis Caso de los Cobos, Cándido Solís Álvarez y José Verdejo Sanz, bajo la presidencia de Álvaro Llano Ponte, marqués de Ferrera, gran aficionado y patrocinador de diferentes acontecimientos ajedrecísticos. Colaboraron también el Ayuntamiento de Avilés, el Centro Asturiano de La Habana y numerosos aficionados locales. Este primer torneo se celebró del 28 de julio al 7 de agosto de 1947, con la participación de importantes jugadores asturianos, españoles e internacionales. Logró el primer puesto Francisco José Pérez (campeón de Castilla), seguido por Antonio Rico (campeón de Asturias), Lod Prins (subcampeón de Holanda) y el niño prodigio español Arturito Pomar. Participaron los avilesinos Luis Arias (el único que logró un punto con los forasteros al vencer a Prins), Aladino Álvarez, Juan Menéndez Pereda y Agustín Espolita.

En 1948 se celebró el II Torneo Internacional de Ajedrez de Avilés, organizado por la misma comisión. Volvió a proclamarse vencedor Francisco José Pérez (que ya era campeón de España), seguido por el gijonés Román Torán y el inglés Baruch Harold Wood, con quien hizo tablas el avilesino Luis Arias, que quedó séptimo. Aladino Álvarez fue octavo. Estos torneos internacionales tuvieron como sedes los salones del Centro Asturiano de La Habana, Casino y Club Náutico de Salinas, y lograron un enorme eco en el mundo del ajedrez, ya que un buen número de revistas especializadas nacionales y extranjeras les dedicaron varias páginas.

El ocaso

Así finalizó la década dorada del ajedrez en Avilés. Hasta los años setenta del pasado siglo, el juego se siguió practicando en cafés y sociedades culturales y recreativas, pero luego fueron desapareciendo los viejos y entrañables cafetones, como el inolvidable Café Colón, y los cambios experimentados por la sociedad española incidieron negativamente en la popularidad del ajedrez, al aparecer otras alternativas más fáciles de entretenimiento. No obstante, el Centro Asturiano de La Habana continúa manteniendo una sala de ajedrez y organiza, durante las fiestas de El Bollo, un Open de Ajedrez que lleva ya cinco ediciones. También, durante el Festival Intercéltico-Beltaine, en la segunda quincena del mes de julio, tiene lugar el certamen Ajedrez en la Calle, en el que colabora el Club Ajedrez Ensidesa.

Nota

(*) Este texto se publicó también en el diario La Voz de Avilés-El Comercio en dos artículos con fecha 17 y 24 de julio de 2010 y el título Breve historia del ajedrez en Avilés, en la sección «Pliegos del alfoz», que Ramón Baragaño dedica a investigaciones locales.

¡Bienvenidos a la Historia del Ajedrez Asturiano!

La Comisión de Historia del Ajedrez Asturiano nace con el ambicioso objetivo de confeccionar una Enciclopedia del Ajedrez Astur.

Para ello necesitamos vuestra colaboración para recopilar toda la información posible.  Os agradecemos que nos haaís llegar la documentación (clasificaciones, partidas, fotografías, referencias…) de la que dispongaís.

La Comisión de Historia del Ajedrez Asturiano está formada por:

  • Dionisio Bombin Piñera
  • Antonio Fernandez Diez
  • Eduardo Fernández Palacios
  • Arturo González Pruneda
  • Luis Méndez Castedo
  • Pedro Méndez Castedo
  • Jorge Pistono Favero

Puedes ponerte en contacto con nosotros en el email: historia@ajedrezastur.es

¡Muchas gracias por vuestra colaboración!